MARE

Vienen en grandes grupos, llevando cascos amarillos y “waders” verdes, y hurgan, alegres como niños, en el lodo, que ellos mismos llaman “sedimento”. Según el tamaño de los granos de arena saben distinguir exactamente entre lodo arenoso, lodo limonoso y lodo lodoso, lo cual alegra mucho a los que no pertenecen a su grupo. Los del grupo que se concentran en todo lo que vive en este sedimento se llaman biólogos marinos. Hasta en las playas que especialmente los días calientes de verano parecen desiertos sin vida (los turistas no cuentan en este caso) ellos saben encontrar organismos en y entre los granos de arena. A parte de diatomeas, muchos biólogos marinos tienen gran interés en los gastrotricos y los tardígrados. Ambos organismos tienen un tamaño que les permite vivir entre los granos de arena y especialmente los tardígrados son verdaderos expertos de supervivencia, ya que pueden aguantan 100 años sin agua y temperaturas entre -200 y 100°C.
Otros científicos preguntan de dónde viene el sedimento y por qué y qué tiene que ver todo esto con el agua del alrededor. A veces, estos científicos se llaman oceanógrafos. Como los químicos marinos queman columnas de sedimento (ellos hablan de núcleos de sedimento) para ganar conocimientos más precisos sobre su historia. La historia del Mar Mediterráneo es altamente compleja, pero si tuvieramos que resumirla podríamos decir que es un mar cuyo nivel ha oscilado considerablemente durante la histora. Durante el último periodo glacial sufrió continuas desecaciones y probablemente no quedaba nada más que unos lagos salinos sin conexión entre ellos. A esto se debe que encontramos algunas pinturas rupestres a más de 30 metros debajo de la superficie del agua. También la temperatura y la salinidad del Mar Mediterráneo han variado mucho durante los últimos milenios. Si hoy es tan cálido y salino que en el Atlántico aún se puede percibir como cuerpo de agua bien definido en un kilómetro de profundidad, reiteradamente hubo periodos en que la afluencia de grandes cantidades de agua dulce cambiaron temperatura y salinidad del mar. A través de restos de ciertos foraminíferos, que se encuentran en las profundidades del sedimento y cuya concha cambia según las condiciones exteriores, se pueden reconstruir tales episodios de la historia de nuestro mar.
En tiempos de calentamiento global, sobrepesca y contaminación continua, no se sabe que traerá el futuro para el Mar Mediterráneo. Los tardígrados, sin embarg, eso sí está seguro, no desaperecerán.